miércoles, 6 de enero de 2016

Rest In Limbo.

Tuve miedo de pararme frente al espejo y no reconocerme, porque también tuve miedo de dejar de respirar oxígeno y verme totalmente consumido por el odio humano. También, por todo lo demás, tuve miedo de soltar mi mano y dejarme caer. Casi tan grande, pero tan inmenso que el mismo universo no entra en el.
Con un miedo que derriba todo tipo de esquemas lógicos, con tanto temor y sequía cerebral, tanto, pero tan difícil como intentar caminar con los pies atados, y, mucho más complicado aún como intentar hablar con la boca amordazada.  Si hubiera alguna manera correlativa de intentar explicar con gestos lo que explota dentro de mi cabeza con cada segundo podría disolverme en millones de átomos.




A veces, con el correr del tiempo, uno siente que muere lentamente, porque, los ciclos culminan casi abruptamente y no te dejan tiempo de respirar tan solo por un segundo. Es muy difícil, por momento, poder sentir el control, y, casi tan angelicalmente ajeno al mundo, logró responderme tan solo tres palabras coherentes, pero, que carecían de sangre, aunque, tan humano como poco, o muchos. A veces, pierdo el color de las flores. A veces, dejo de respirar para lograr sentir que, por un momento reviví.















No dejes de pensar por un segundo que, la magia de cada instante se esconde dentro de tu oscuridad, porque, no ha de ser tan malo conocer sus miserias y, mucho menos aún pensar y creer que el mundo es un lugar mejor, porque, en definitiva, todos carecemos de alma y si estamos vivos, es gracias a la inercia biológica de la anatomía desvariante  de la osmosis humana.












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